Habermas distingue entre tres tipos de intereses cognoscitivos; técnico, práctico y emancipador que nos dirigen a tres tipos de ciencia; empírico-analítica, histórico-hermenéutica y crítica respectivamente. El interés técnico está basado en el positivismo, afirma que el saber se obtiene a partir de la observación y la experimentación. El tipo de curriculum que surge a partir de este interés es el modelo curricular por objetivos o curriculum como producto cuyo autor más representativo es Tyler (1974) que viene a decirnos que los procesos educativos se basan en la modificación de conducta, por eso los diseñadores del curriculum deben ser expertos de la psicología y los maestros/as serían los encargados de llevar a la practica los dispuesto por dichos investigadores. El alumnado sería simplemente un receptor de conocimientos. El siguiente interés sería el práctico basado principalmente en la interpretación de textos, según Gimeno Sacristán (1992) el curriculum como proceso sería “la reproducción de una forma de entender la realidad y los procesos de producción social a los que a de servir la escuela”. El maestro/a debe investigar y reflexionar para saber como actuar y a su vez el alumnado debe reconstruir el saber. Por último el interés emancipador en el cual se intenta que los individuos sean los verdaderos protagonistas de sus vidas, y que crezcan como personas con autonomía y libertad, pero siempre en interacción con los demás. Bajo este interés se reconoce un curriculum como praxis sería un proceso basado en la reflexión-acción, término defendido por el pedagogo Paulo Freire, este proceso siempre se realizará de forma cooperativa y colectiva entre todos los miembros que componen la comunidad escolar. El profesor debe ser crítico y reflexivo indagador/a y transformador/a y el alumno/a por su parte debe ser un reconstructor/a del saber, como lo era en el interés práctico, en el curriculum como praxis la reconstrucción debe realizarse de forma crítica.
Hay que destacar que no existe un enfoque curricular de los expuestos anteriormente que se de de una forma pura en nuestro sistema educativo, están interrelacionados entre si aunque siempre exista alguno más representativo que otro.
Después de estas aclaraciones, en el artículo nos hablan de la figura del psicopedagogo desde los distintos enfoques curriculares expuestos. En el curriculum como producto encontraríamos a un psicopedagogo como “reparador”, sería un “técnico operario” término utilizado por Tyler, sus funciones se basarían en el psicodiagnóstico y en la intervención individualizada, sobre problemas específicos del alumnado, que serían tratados fuera del aula y descontextualizados de los procesos de enseñanza aprendizaje. Otra función sería la de informar al profesorado sobre los cambios o actuaciones que se disponen por parte de las autoridades o expertos respecto al curriculum, los profesores simplemente serían receptores pasivos. En el curriculum como proceso el psicopedagogo es un “colaborador” que adquiere un papel activo y participa conjuntamente con el profesorado como asesor metodológico del curriculum del centro, ánima a la participación de todos los miembros que conforman la comunidad de aprendizaje y dispensa una atención integral al alumnado. Para finalizar encontramos dentro del curriculum como praxis al psicopedagogo como “dinamizador” con un carácter crítico con los demás y con él mismo, y con lo que hasta el momento se ha venido trabajando dentro de su campo de actuación.
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